Hay gente a la que le suceden desgracias terribles y se lo toman con tan buena filosofía que pueden hasta reirse de si mismos y de su dolor en si.Yo soy lo más alejado que hay de eso.
El miércoles pasado, Simón, el gato siamés que me acompañaba por diez años ya, acabó de vivir la última de sus vidas.
Ahora pasa sus días bajo la sombra de un limonero en el valle de Guadalupe.
Anoche fue el primer día de frío y yo voy a hacerme una sopita miso.

Adiós pequeño Simón, si encuentras a Porito y papá saludales de mi parte. Camila y yo te echamos mucho de menos.

